S?bado, 07 de agosto de 2010
?

?
?Puede un arte como la poes?a sobrevivir en un ?mbito comercial donde el m?ximo tiraje de libros alcanza apenas los mil ejemplares?

?

?

?

?
Por: Luis Eduardo Garc?a
Del Blog: Consejero del Lobo
Ilustraci?n: Revista Letras Libres

?

?Existe un mercado para la poes?a?
?
Si atendemos a los acepciones m?s importantes de la palabra ?mercado? que aparecen en el diccionario de la RAE:
1) ?Sitio p?blico destinado permanentemente, o en d?as se?alados, para vender, comprar o permutar bienes o servicios?;
2): ?Conjunto de actividades realizadas libremente por los agentes econ?micos sin intervenci?n del poder p?blico?; y
3) ?Conjunto de consumidores capaces de comprar un producto o servicio?, tengo la impresi?n que la respuesta es s? y no, pues se trata de un asunto raro y complejo.

?


?D?nde se vende y se compra poes?a?
?
Los lectores identificamos hasta dos ?mbitos de comercializaci?n: las librer?as (formales e informales) y la venta directa. En las primeras, los libros de poes?a pueden correr suertes diversas: reposar a?os de a?os esperando a los compradores, apolillarse en los almacenes o venderse de uno en uno con lentitud espantosa. La venta directa es distinta, permite, entre otras cosas, que el autor (o el vendedor, seg?n sea el caso) se muestre al p?blico y argumente en vivo y en directo por qu? le deben comprar el libro. En realidad, bajo esta modalidad los libros nunca se venden, m?s bien se regalan, puesto que a la mayor parte de los seres humanos le da muy poco valor a los versos. Entre un tel?fono m?vil y un libro de poemas, el hombre promedio siempre preferir? pagar por el primero, cueste lo que cueste.

?


Es cierto que la poes?a es un arte libre, un oficio que se desarrolla sin ataduras ni monsergas y, sobre todo, un arte abandonado a su suerte. Nunca ha recibido el apoyo estatal, que fluye de manera libre y abundante hacia cosas m?s populares, m?s de consumo digamos. El mercado de la poes?a ?si existe? act?a sin agentes econ?micos de importancia y sin ojos fiscalizadores. Por esta raz?n, jam?s un poeta llegar? a tener la popularidad de un Michael Jackson ni sus libros se comercializar?n como los de la saga Crep?sculo y, por lo mismo, ?l no tendr? nunca relevancia en el pago de tributos y el crecimiento econ?mico. Es una verdadera paradoja que el libro de poes?a m?s conocido (y pirateado tambi?n) de los ?ltimos a?os sea Aqu? no hay poes?a de Jaime Bayly; es decir, un libro de poes?a hu?rfano de poes?a.

?


?Y los consumidores capaces de comprar un producto o servicio po?tico? ?D?nde est?n?
?
En principio, existen y son los propios poetas.
?
?
?Qui?n m?s compra libros de poes?a?
?
Si nos atenemos a los antecedentes hist?ricos, uno que otro fiel lector, pero nada m?s. Los tirajes llegan como m?ximo a los mil ejemplares (esto si el autor es alguien muy conocido, tiene un ego desmesurado, es parte de una familia numerosa o est? inmerso una red extensa de amigos).
?
Los datos hist?ricos hablan por s? mismos: en 1876, Mallarm? public? Las fiestas del fauno con un tiraje de 195 ejemplares; Una temporada en el infierno de Rimbaud tuvo en 500 ejemplares (1873); Paul Verlaine sac? a luz en 1876 una antolog?a de 40 ejemplares; y en 1918 y 1922, C?sar Vallejo lanz? Trilce y Los heraldos negros con 200 ejemplares cada uno. Otro caso es el de Giusseppi Ungaretti, cuyo libro La alegr?a (1915) lleg? a los 80 ejemplares. Las ?nicas excepciones son Charles Baudelaire con los 1100 ejemplares de Las flores del mal y Lord Byron con los 10 000 ejemplares de El corsario. En todo caso, en el pa?s de la ?inmensa minor?a? las ediciones de libros no suelen sobrepasar el emblem?tico n?mero mil.


El cr?tico Pere Gimferrer sostiene que uno de los rasgos caracter?sticos de la poes?a moderna es su voluntad minoritaria. La que se escrib?a antes de la aparici?n de los simbolistas ?quienes se apartan a fines del siglo XIX de la escena p?blica y se vuelven solitarios? contaba con muchos lectores. Ahora, ella es m?s un objeto de culto, una curiosidad reservada para unos cuantos iniciados. Los libros tienen tirajes ?nfimos y los lectores no leen poes?a debido a que existe, por un lado, la decisi?n de parte de los poetas de escribir para una ?inmensa minor?a? con un lenguaje cr?ptico, justo ahora en que la informaci?n es tierra de nadie; y de otro, a que el propio lector se ha vuelto banal y adicto a los juguetes electr?nicos, las dietas y los libros de autoayuda.

?Los lectores de hoy son, con toda certeza, m?s superficiales que los de antes.?Qu? queda entonces? Supongo que asumir la vocaci?n minoritaria de la poes?a y aceptar que el p?blico es diverso y que, por m?s que los lectores se cuenten con los dedos de la mano, la poes?a no va a desaparecer mientras ella est? ligada a temas profundos y trascendentes.

?
?

Publicado por Trujilloarteycultura @ 3:00 PM  | POESIA
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios