Domingo, 02 de diciembre de 2007
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En la foto el ganador del Concurso Atalla Ayan con Carlos Paredes

Por : Felipe Eduardo de la Rosa Bocanegra
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Martes 13 de noviembre en el Teatro Municipal de Trujillo. El torrente de voz diáfana y embriagadora se mantuvo por segundos eternos resonando en la sala, vibrando en cada uno de los oyentes antes de desvanecerse. El estallido de aplausos irrumpió sobre los tumultuosos acordes finales del piano. Era Christina Major, soprano.

Los murmullos que en ese momento pulularon en el recinto fueron de genuina admiración, de exaltación y estupor ante la delicia experimentada al escuchar la voz humana explayándose en una de sus máximas y más exquisitas elaboraciones: el bel canto.

Pilar Pérez, Valeria Jones y Daniel Suárez, jurado del onceavo Concurso y Festival Internacional de Canto Lírico de Trujillo, eligieron a sus ganadores y los seis cantantes premiados han probado con creces su excelencia. Tres de ellos, Atalla Ayan, Christina Major y Mario Chang son grandes promesas para la lírica internacional con un presente que ya ha demostrado ser de altísima calidad.

Christina Major de los Estados Unidos de América, tercer lugar, escogió muy bien las piezas que interpretó y que la llevaron paso a paso a culminar gloriosamente en la última fecha con la famosa escena que cierra el primer acto de La Traviata: el aria Ah, forse lui y su implacable cabaletta Sempre libera.

La acrobática, aunque fundamentalmente expresiva, coloratura exigida en la cabaletta parecía a priori serle esquiva a una lírico potente, de registro medio pleno y aterciopelado, con buen volumen, proyección; una voz de cierto peso no carente de graves expresivos y sonoros.

Sin embargo, su coloratura fue ejemplar, sus cadenzas creativas y siempre de magnífico gusto y musicalidad, incluyendo el sobreagudo final, colocado y sostenido con una maestría que dejó pasmado al publico.

El barítono José Arturo Chacón de Costa Rica, segundo lugar, cantante correctísimo, no mostró un timbre especialmente destacable, aunque sí un aprovechamiento total de sus posibilidades. Su canto siempre musical y de fraseo seguro y elegante fueron su mejor carta, como lo fue también una internalización profunda del carácter del personaje interpretado o de la ambientación de la pieza.

Así, resultó genial en el lied de Mahler, aunque menos exitoso en la Canción del Toreador de Carmen de Bizet, donde hizo falta mayor volumen y proyección que dieran contundencia a sus agudos. Su voz de barítono lírico, más cercana a la de un Hampson que a la de los más dramáticos Hvorostovsky o Ramey, sufrió en el intento, aunque su personalización del soberbio torero no pudo ser más creíble.

El tenor Atalla Ayan de Brasil, primer lugar, tiene como mejor virtud sus agudos, su musicalidad, fiato y fraseo. La voz de tenor lírico se hace más bella a medida que asciende al agudo, donde ésta se ensancha, cobra vigor renovado, luce más colores y el timbre es pleno y generoso.

Es un cantante con una línea de canto impecable, registro homogéneo y voz bien colocada, emisión correctamente controlada y articulada. En el agudo, su registro seduce y convence sin atenuantes, produciendo sonidos de buen cuerpo y rotundidad, con gran volumen y proyección.

Su emisión del sobreagudo final de Salut, demeure chaste et pure del Fausto de Gounod, por ejemplo, se oyó fresca y natural. Su Lamento di Federico en la etapa semifinal fue realmente magistral, ofreciéndonos una versión sentida y muy individual de un aria tan trajinada que, sin embargo, Ayan produjo con autoridad.

El guatemalteco Mario Chang soprendió gratamente con su primer aria en las eliminatorias: La mia letizia infondere de Los Lombardos de Verdi , página de gran belleza que bordó con delicadeza y entrega. Su estilo y calidad tímbrica recuerdan la sensibilidad de un Schippa.

Tal vez le falte aún madurar un poco y afinar los detalles, pero su belleza vocal y excelente línea de canto le auguran un porvenir interesante. En la final, no rindió en todo su potencial, y aunque cumplió sobradamente, pudo haberlo hecho mejor. Material vocal y técnico sin duda le sobran.

Pía Cruz de México y Yeanethe Pascal de Chile, menciones honrosas, destacaron también, la primera con una dramática Dich, teure Halle de Tannhauser y más tarde con Pace, pace, mio Dio de Forza del Destino; la segunda con Vissi d’arte de Tosca. Del mismo modo estuvieron a la altura los otros finalistas, Juan Pablo Dupré de Chile, quien cantó una sentida “Muerte de Rodrigo” del Don Carlo verdiano y Macarena Valenzuela de Chile quien sobresalió en Ecco l’orrido campo del Baile de Máscaras verdiano.

Dos inclusiones algo discutibles dentro del grupo finalista fueron las de la soprano argentina Ana Losasso y la del tenor colombiano Andrés Roldán. Ella, aunque correcta soprano ligera, no pudo sobrepasar las limitaciones de unos recursos más bien modestos. Él, de interpretaciones empapadas de emoción y sinceridad expresiva, no pudo, a pesar de esto, alcanzar un nivel sobresaliente. Buenas opciones alternas pudieron ser Sonia Schiller de la Argentina y Juan Antonio de Dompablo del Peru.

En el concierto final, fue desconcertante la ausencia del coro de la Upao, cuya intervención hubiera redondeado el carácter operístico de la gala. La OST fue dirigida en esta ocasión por su titular, Teófilo Álvarez.

El concurso nos ha ofrecido una oportunidad, inapreciable de escuchar cantantes líricos de gran calidad, y además gozar de pianistas acompañantes estupendos como la magnífica Susana Cardonet y el muy eficiente Manuel Matarrita.

Es una lección para Lima, que a excepción de las presentaciones de Juan Diego Flórez, y pese a empeños exagerados, costosos, ampulosos, y a contar con recursos muy superiores, no consigue más que humildes microtemporadas operísticas con puestas modestísimas, por no decir lamentables, y con cantantes en su mayoría mediocres.

Por única vez, gracias a esta edición del Concurso de Canto y a su creadora, Maruja Alemán y a las instituciones, empresas y personalidades patrocinadoras, sí se puede decir, sin faltar a la verdad, que Trujillo es la capital de la cultura en el Perú

Tags: Canto Lirico Trujillo, Maruja Aleman, Carlos Paredes Abad., Felipe de la Rosa, Atalla Ayan, Musica Peru

Publicado por Trujilloarteycultura @ 9:03 PM
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